|
LA FIESTA DE LA VIRGEN DE LA CANDELARIA EN EL POBLADO HOMÓNIMO DE PINAR DEL RÍO
“La Candelaria se le llama a la fiesta tradicional que la iglesia candelariense dedicaba a recordar la purificación de Jesucristo al cumplir los cuarenta días de nacido, es decir, el 2 de febrero, porque lo había traído al mundo su madre María el 24 de diciembre” ; -así me decía un viejo cristiano de origen canario que entrevisté una vez cuando escribía sobre el tema, me resultó sumamente interesante, constatar la fidelidad que mantenía este informante octogenario, de tan bajo nivel de instrucción, campesino por más señas, en relación con el rito, realmente de origen judío, que hizo suyo el catolicismo.
Como se recordará, Jesús Guanche, en su texto “Procesos Etnoculturales de Cuba”, se refiere al pasaje de la mitología cristiana que cuenta cómo María y José llevan al recién nacido al templo de Jerusalén para tal ceremonia y al salir atraviesan la senda entre hachas de madera encendidas, lo que obliga al cono sémico que origina la fiesta de las “candelas” o de las antorchas que iluminaban los campos canarios antes que los del entorno pinareño de Candelaria.
“Así lo hacían mis familiares en La Palma, allá en Canarias, de donde vine en el 1918…y mire usted, vine a parar a una finquita cerca del pueblo que se llama así…pero no puedo decir que haya sido mi familia quien haya traído esa tradición, porque ya se hacían las fiestas esas por acá desde hacía mucho tiempo…”
Y también en esto tenía razón mi informante, pues desde mucho antes y quizá por primera vez a principios del siglo XVIII se desarrollaba la veneración a la Virgen de la Candelaria, ya que desde el 17 de septiembre del propio 1700, se entrega una merced a José Caniego Valdespino y se pone tal nombre a la hacienda que se le concede para la cría de ganado mayor1.
Cuando consulté al Historiador local Jorge Freddy Ramírez, coautor del libro “Candelaria: Fundación y Fomento”, me confesó que no sabía el origen del beneficiado por tal merced y por lo tanto no se atrevía a asegurar que él haya dado tal nombre al lugar.
“Posteriormente el alférez Juan Miguel de Guerra, adquirió, por compraventa, la mitad de la Hacienda la Candelaria. Tiempo después hizo cesión de la misma a su hermano, el presbítero Esteban Teodoro de Guerra. Y el 20 de agosto de 1720, éste cedió la mencionada propiedad al rector, José de Pedroso”2.
También me explica en su texto Jorge Freddy que “En los umbrales del siglo XIX la Hacienda pertenecía a Carlos del Rey; y posteriormente, fue adquirida por Francisco Javier Pedrosos y Garro, hacendado de una ilustrada familia de la aristocracia habanera, a quien está estrechamente unida la fundación del poblado de Nuestra Señora de La Candelaria”3
1- Archivo Nacional de Cuba. Realengos. Legajo 40. Número 1.
2- Archivo del Registro Parroquial de Candelaria. Tomo II Folio 27 # 31
3- Ramírez Pérez, Jorge Freddy y Hernández Pérez. Pedro Luis: “Candelaria: Fundación y Fomento”. Ediciones Loynaz, 2008. Página 45.
|