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LA
CASA DE CULTURA “ PEDRO JUNCO”
Hasta
la década que se inicia en 1840 se remonta
el origen del inmueble que hoy se conoce como
Casa de Cultura “Pedro Junco”. Entonces
solo era un terreno, que había sido mayor,
cuando entre 1773 y 1776 el taxador de tierras
José Varea, por orden del Marqués
de la Torre, había entregado en venta irrisoria
a los vecinos de Cuní, Unos diez años
después solo había 20 casas y unos
100 habitantes en ese erial, aunque comienza a
tener cierto desarrollo cuando se traslada a esta
colina la capital de la Jurisdicción de
la Nueva Filipina. Don Luis Forteza aparecía
como dueño de este territorio partido ya
por el camino a Río Feo y atravesado por
la calle Real de la Vega en 1819 y a su muerte,
lega en diferentes parcelas el mismo a sus descendientes.
Así es como esa parcela de 30 varas de
frente para la calle Mayor o Real y 90 varas de
fondo al costado del camino a Río Feo o
a Mantua, pertenecerá a Doña María
Ignacia Forteza y Flores. Allí dispone
la construcción de su vivienda, en 1843
y no se da por concluida hasta 1848, aunque desde
1844, en el plano de la ciudad – entonces
solo poblado o villorrio – , un tercio de
la parcela aparece ocupada por “Casa Vivienda”.
Y cuando se efectúa el padrón en
1847, una de la 128 casas censadas se ubica en
ese lugar y se clasifica como “de embarrado
y tejas”.
Su portal de dos fachadas fue arrendado en 1870
al Círculo de Artesanos, sociedad de instrucción
y recreo para españoles y criollos; y es
en esta época cuando se colocaron las rejas
y las barandas con hierro fundido ( que no son
por supuesto las actuales ). Y ya en 1889 su propietario
era Don José Alonso Gutiérrez, quien
dio parte del inmueble en arrendamiento para disponer
en él la Audiencia de lo Criminal implantándose
en la habitación que se ubica exactamente
en la esquina, la sala de juicios (hoy galería
“Arturo Regueiro”).
En enero de 1896 fue en un hospital de sangre,
teniendo entrada por la puerta cochera hacia la
calle Mayor – sin dejar de ser arrendados
sus portales y la esquina del inmueble -, e incluso
en su habitación más apartada, por
la calle de San Juan se estableció una
cocina pública para ofrecer alimentos a
los pobres de la villa y a los reconcentrados.
En 1911 al construirse el Palacio de Justicia,
la audiencia se traslada y el vacío es
ocupado por el Consistorio o Casa Consistorial,
es decir, el Ayuntamiento Pinareño, el
cual se mantiene allí hasta 1949.
De 1959 hasta 1961 pasa a ser el Gobierno Municipal
y luego de dos años desocupado, el inmueble
es adquirido por Cultura, el cual lo mantiene
hasta 1965 cuando nuevamente el Gobierno Municipal,
entonces Poder Local, mantiene su sede allí
hasta ser sustituido por el Órgano Municipal
del Poder Popular, quien está en ese lugar
hasta 1992 cuando hace entrega del mismo a la
Casa de Cultura “Pedro Junco ”, que
se reinaugura el 14 de diciembre del año
2000.
El enrejado actual (y desde la época en
que era todavía Ayuntamiento), fue traído
desde la finca “La Casualidad”, (después
escuela agrícola Tranquilino Sandalio de
Noda), la cual había sido propiedad de
Don José M. Pérez de Castañeda
en 1862.
Fuentes:
Apuntes de Antonio R Delgado Villa.
Artículo de Mariolis Reyes Ortega.
Conversación con Julio César Valdés.
Archivo personal del autor.
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