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  Actualizado el 28 de enero del 2009
 

PRESENTACIÓN DEL SITIO WEB DE GERARDO ORTEGA RODRÍGUEZ
Museo de Ciencias Tranquilino Sandalio de Noda.
Jueves 25 de septiembre de 2003.


-Lorenzo Suárez Crespo.

Cuando el hombre encontraba en las cavernas un espacio para guarecerse, hacer vida en común, invocar a los dioses con sus ritos y trazar intentos futuros en actos de supervivencia, en las paredes quedaban las huellas de sus ideas, reflejadas en signos y siluetas. Después fueron la piedra, el cuero de animales, el pergamino y otros tantos relieves pictográficos hasta el milagro de la imprenta.

Hoy las señales del hombre cubren espacios inimaginados que se revelan más allá del planeta.

Esta noche no deja de ser también un pacto con el milagro. Inauguramos este Sitio Web, aunque desde los primeros días de julio ya navegaba por el ciberespacio. La feliz idea de su creación con la personalidad de Gerardo Ortega Rodríguez, poeta, ensayista y acucioso investigador, devino realidad en la Dirección Provincial de Cultura de Pinar del Río con el objetivo de divulgar su prolífica labor humanística de indudable impacto social en el contexto panorámico en que se debate el mundo actual y donde Cuba ha emergido como un Coloso de Rodas sobre los mares del tiempo.

No ha sido casual tampoco que sea el Museo de Ciencias Naturales Tranquilino Sandalio de Noda y su representante de Relaciones Públicas Rosa Pablos La Rosa quienes le hayan conferido una nota oficial, pues si hoy conocemos más y admiramos con mayor curiosidad al insigne sabio cubano, ha sido gracias a la minuciosa labor investigativa de Gerardo para recrear la obra y la vida de uno de los más talentosos hijos de Vuelta Abajo.

Muchas veces desconocemos la magnitud de un acontecimiento, luego el tiempo se encarga de darnos ese toque de luz y de asombro como si estuviera palpable el viejo apotegma que dice: "A este tiempo llamarán antiguo".

Quienes egoístamente, en el mejor sentido de la palabra, hemos sido testigos de la persuasión comunicativa y la empatía espiritual de Gerardo para entrar profundamente en la historia pinareña y en las dotes líricas de su condición de poeta, hoy vemos abrirse este diapasón para que el poder de la imagen y la palabra alcancen los más lejanos páramos del universo.

Nos asomamos entonces, por magia de la tecnología, a los íntimos recodos de la historia. Pinar del Río se nos presenta en un escape al pasado. Las propias calles nos cuentan sus leyendas, las edificaciones nos deslumbran con el halo de su significación, los personajes protagónicos y el enjuiciamiento en la justa dimensión de sus vindicaciones.

Son galerías de imágenes que en una especie de viaje en la máquina del tiempo, pulsan los planos de toda época.

Para un investigador como Gerardo, muy lejos de un fatuo protagonismo, reconocido como historiador de esta ciudad, no basta además la historia local con sus hechos, hombres, instituciones, parques, monumentos, sino que le vienen implícitos los ecos de la cultura, el arte, las tradiciones y en un perfil esclarecedor, sus figuras más importantes y las huellas de su impronta material y humana.

Y si a veces es tan diáfano y riguroso a la vez, por encima de los dobleces y remedos de algunos detractores, es que sigue, como fiel discípulo aquel pensamiento martiano que reza: "Historiar es juzgar, y es fuerza para historiar, estar por encima de los hombres y no soldadear de un lado de la batalla". Menos casual es que Efraín Martínez Andreu y los herederos de Antonio R Delgado Villa y de otras luminarias pinareñas lo hayan hecho depositario de los tesoros historiográficos y literarios que fueron parte de sus vidas con una dimensión filantrópica increíble.

En una carta fechada el 13 de junio del 2001 y que enviara el historiador de la ciudad de La Habana Eusebio Leal a Gerardo, le expresa: "La obra del historiador o de cualquier profesional solo se puede medir por los resultados, usted tiene los suyos, que une de forma coherente a su propia vida enriquecida por su militancia política y mérito alcanzado ante la sociedad y sus compañeros."

Me inclino ante esa voz tan autorizada, la aplaudo y me uno no solo a los que admiramos a Gerardo, sino a los que reconocemos en él al poeta, al laborioso investigador, al humanista y al comunicador que más allá del encanto de la palabra en el acto recíproco, penetrará otros espacios para esparcir su pensamiento por el mundo a través de los invisibles hilos del ciberespacio.

Demos paso a la ciencia si van, en sus alas de luz, el arte, la cultura y la historia.

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Sitio del historiador Gerardo Ortega dedicado a Pinar del Río
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