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PRESENTACIÓN
DEL SITIO WEB DE GERARDO ORTEGA RODRÍGUEZ
Museo
de Ciencias Tranquilino Sandalio de Noda.
Jueves 25 de septiembre de 2003.
-Lorenzo
Suárez Crespo.
Cuando
el hombre encontraba en las cavernas un espacio
para guarecerse, hacer vida en común, invocar
a los dioses con sus ritos y trazar intentos futuros
en actos de supervivencia, en las paredes quedaban
las huellas de sus ideas, reflejadas en signos
y siluetas. Después fueron la piedra, el
cuero de animales, el pergamino y otros tantos
relieves pictográficos hasta el milagro
de la imprenta.
Hoy las señales del hombre cubren espacios
inimaginados que se revelan más allá
del planeta.
Esta noche no deja de ser también un pacto
con el milagro. Inauguramos este Sitio Web, aunque
desde los primeros días de julio ya navegaba
por el ciberespacio. La feliz idea de su creación
con la personalidad de Gerardo Ortega Rodríguez,
poeta, ensayista y acucioso investigador, devino
realidad en la Dirección Provincial de
Cultura de Pinar del Río con el objetivo
de divulgar su prolífica labor humanística
de indudable impacto social en el contexto panorámico
en que se debate el mundo actual y donde Cuba
ha emergido como un Coloso de Rodas sobre los
mares del tiempo.
No ha sido casual tampoco que sea el Museo de
Ciencias Naturales Tranquilino Sandalio de Noda
y su representante de Relaciones Públicas
Rosa Pablos La Rosa quienes le hayan conferido
una nota oficial, pues si hoy conocemos más
y admiramos con mayor curiosidad al insigne sabio
cubano, ha sido gracias a la minuciosa labor investigativa
de Gerardo para recrear la obra y la vida de uno
de los más talentosos hijos de Vuelta Abajo.
Muchas veces desconocemos la magnitud de un acontecimiento,
luego el tiempo se encarga de darnos ese toque
de luz y de asombro como si estuviera palpable
el viejo apotegma que dice: "A este tiempo
llamarán antiguo".
Quienes egoístamente, en el mejor sentido
de la palabra, hemos sido testigos de la persuasión
comunicativa y la empatía espiritual de
Gerardo para entrar profundamente en la historia
pinareña y en las dotes líricas
de su condición de poeta, hoy vemos abrirse
este diapasón para que el poder de la imagen
y la palabra alcancen los más lejanos páramos
del universo.
Nos asomamos entonces, por magia de la tecnología,
a los íntimos recodos de la historia. Pinar
del Río se nos presenta en un escape al
pasado. Las propias calles nos cuentan sus leyendas,
las edificaciones nos deslumbran con el halo de
su significación, los personajes protagónicos
y el enjuiciamiento en la justa dimensión
de sus vindicaciones.
Son
galerías de imágenes que en una
especie de viaje en la máquina del tiempo,
pulsan los planos de toda época.
Para un investigador como Gerardo, muy lejos de
un fatuo protagonismo, reconocido como historiador
de esta ciudad, no basta además la historia
local con sus hechos, hombres, instituciones,
parques, monumentos, sino que le vienen implícitos
los ecos de la cultura, el arte, las tradiciones
y en un perfil esclarecedor, sus figuras más
importantes y las huellas de su impronta material
y humana.
Y
si a veces es tan diáfano y riguroso a
la vez, por encima de los dobleces y remedos de
algunos detractores, es que sigue, como fiel discípulo
aquel pensamiento martiano que reza: "Historiar
es juzgar, y es fuerza para historiar, estar por
encima de los hombres y no soldadear de un lado
de la batalla". Menos casual es que Efraín
Martínez Andreu y los herederos de Antonio
R Delgado Villa y de otras luminarias pinareñas
lo hayan hecho depositario de los tesoros historiográficos
y literarios que fueron parte de sus vidas con
una dimensión filantrópica increíble.
En una carta fechada el 13 de junio del 2001 y
que enviara el historiador de la ciudad de La
Habana Eusebio Leal a Gerardo, le expresa: "La
obra del historiador o de cualquier profesional
solo se puede medir por los resultados, usted
tiene los suyos, que une de forma coherente a
su propia vida enriquecida por su militancia política
y mérito alcanzado ante la sociedad y sus
compañeros."
Me
inclino ante esa voz tan autorizada, la aplaudo
y me uno no solo a los que admiramos a Gerardo,
sino a los que reconocemos en él al poeta,
al laborioso investigador, al humanista y al comunicador
que más allá del encanto de la palabra
en el acto recíproco, penetrará
otros espacios para esparcir su pensamiento por
el mundo a través de los invisibles hilos
del ciberespacio.
Demos paso a la ciencia si van, en sus alas de
luz, el arte, la cultura y la historia.
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