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RAMÓN
RIVERA EN NUESTRA CIUDAD
Uno
de los amigos de José Martí, participante
activo de las luchas patrias, que se trasladó
a vivir a Pinar del Río durante sus últimos
años, e hizo suyas las preocupaciones por
esta tierra sin ser pinareño fue Ramón
Rivera Monteresi. Este infatigable luchador por
la justa causa de la libertad de su país,
de los trabajadores y del ser humano en general,
puesto del lado de los inmigrantes cubanos organizadores
de la Guerra Necesaria, dirigida por nuestro Héroe
Nacional y de los obreros, en la causa del Socialismo,
vino a nuestro terruño a inicios de la
década del veinte del siglo pasado y se
quedó en él para siempre.
De
Ramón Rivera habría que decir ante
todo, para los que quieran conocer acerca de sus
vínculos con José Martí,
que en las Obras Completas ( Editora Política,
1975 ) sólo aparece reflejado en una ocasión,
si nos atenemos al índice onomástico,
pues este nos dirigirá únicamente
a la página 475 del tomo 2. Y este contrasentido
se mantiene aún pues no ha sido resuelto
ni en la reimpresión posterior de esta
colección, ni en la digitalización
en CD de las Obras Completas, puesta en circulación
recientemente.
Y
tal cosa resulta incorrecto, inexacto; se confunde
en varias ocasiones su nombre con el de Ramón
Rivero Rivero, otorgándole a éste
las alusiones diversas de nuestro José
Martí sobre Rivera Monteresi. De manera
que resulta necesario detenerse en este contrasentido,
sobre el cual Luis García Pascual ha resuelto
un buen por ciento ya, como parte de sus enmiendas
a las equivocaciones existentes en las Obras Completas
acerca del epistolario martiano.
En
realidad, en el tomo 2 se menciona en tres oportunidades,
la primera de ellas, en la página 323,
pues la carta que allí aparece dedicada
a Ramón Rivero, en realidad se refiere
a Rivera Monteresi, así lo explica Luis
García Pascual en Epistolario Martiano
III, página 353. En esta oportunidad Martí
le encarga cierta misión a Rivera Monteresi
y luego le dice: “... excuse prisa grande
para usted y para Martín Marrero...”
y Martín vive en Cayo Hueso al igual que
Ramón, por otra parte, también le
pide salude a Palma, otro vecino suyo. La segunda
ocasión en que menciona a Ramón
Rivera en este tomo 2 de las Obras Completas es
en la página 465, en carta a Gualterio
García, misiva que corresponde a diciembre
de 1893, cuando Martí le confiesa a éste
su preocupación por el cumplimiento de
cierta misión que debía acometer
Rivera Monteresi “Espero ansioso noticias
de la misión de Rivera”. Como se
comprenderá, se refiere a la carta anterior
donde se explica lo relacionado con esa misión.
La
tercera ocasión, en ese mismo tomo, única
nota recogida hasta hoy en las Obras Completas,
si nos atenemos a su índice onomástico,
aparece en la página 475; es otra carta
a Gualterio, en ella le dice al final: “Escribo
a Peláez y a Ramón Rivera”.
Esta
misiva especifica que es del 29 de diciembre de
1893. No sólo el hecho de mencionar el
nombre de Rivera en esta carta a Gualterio nos
confirma en nuestro aserto anterior, sino que
nos apoya también el hecho de las relaciones
estrechas entre ambos emigrados de Cayo Hueso,
Gualterio es el Secretario del Cuerpo de Consejo
de esa localidad y poco después será
sustituido en esas funciones precisamente por
Ramón Rivera (el 8 de abril de 1894), mientras
que Ramón Rivero Rivero, con quien se confunde
nuestro biografiado, vive en Tampa y no guarda
relación con Gualterio García.
Esto
que venimos planteando y lo referido a la sustitución
de Gualterio en la secretaría del Cuerpo
de Consejo de Cayo Hueso explica además
otro de los errores, se trata del cometido en
la página 126, esta vez del tomo 3 de las
Obras Completas, allí, en esa carta erróneamente
titulada “A Ramón Rivero” Martí
dice: “¿Y por qué me pregunta
sobre su nombramiento de secretario? La discreción,
que es la forma suprema de la inteligencia, se
junta muy pocas veces a la honradez. Gualterio
se fue. ¿Quién si no usted, hubiera
podido sucederle?... Vea cómo no he de
estar contento de que haya recaído en usted
la obligación gustosa de ayudar a nuestro
admirable Poyo”.
Para enmendar los restantes errores que aparecen
hoy y subsisten en el soporte digitalizado de
las Obras, digamos en primer término que
en entrevista realizada a nuestra conocida Delia
Callejas Rivera, nieta de Ramón, y esposa
de nuestro amigo el excelente actor Raúl
Eguren Cuesta, conocimos que el original de esta
carta (el de la página 126 del tomo 3)
lo guadaba la madre de ésta Ramona Rivera
y casi lo sabía de memoria; también
nos cuenta Eguren cómo su suegra, en más
de una ocasión le narraba con sano orgullo
el porqué de la expresión martiana
en esa carta: “Bese a la clientela”;
y le decía recordar cómo Martí,
cuando visitaba a su padre en Cayo Hueso, siempre
traía caramelos u otras confiterías
para ella y sus hermanos, de manera que “la
clientela” eran ellos, ella era “cliente”
de José Martí, aceptaba y consumía
sus deliciosos regalos.
Así
mismo, en la página 244 del tomo 3, encontramos
otro error, allí encontramos una carta
dirigida a cinco cubanos que viven en Cayo Hueso,
de manera que en vez de Ramón Rivero, debe
ser Ramón Rivera pues aquel vive, como
ya se ha dicho, en Tampa; además, dos de
los otros cuatro cubanos son Gualterio García
y Angel Peláez y debe recordarse que en
carta ya comentada, la de la página 475
del tomo 2, Martí dice: “Escribo
a Peláez y a Ramón Rivera”.
Esta
última carta antecede en ese tomo a la
también incorrectamente fechada que aparece
en la página 277, por demás incompleta
y dirigida erróneamente a Ramón
Rivero. Esta, sin embargo, ya había sido
enmendada con anterioridad a los trabajos de García
Pascual y mis acciones posteriores, pues la edición
de 1965 de las OC, en el tomo 28, página
419, se había encargado de hacerlo; aunque,
diez años después, no se tuvo en
cuenta aquel tomo 28. Allí ya se señalaba
de manera correcta que la carta era para Ramón
Rivera Monteresi, “Su original –decía
una nota- lo posee la señora Ramona Rivera,
viuda de Callejas, hija de Ramón Rivera
Monteresi, quien afirma fue dirigida a su padre”.
Aunque
lo anterior puede constatarse con la simple búsqueda
de dicho ejemplar y su lectura en la página
419, quise, de viva voz, escuchar a Delia, hija
de Ramona Rivera contarme cada anécdota,
común durante tantos años en conversaciones
de familia, al respecto de esas enmiendas. Raúl
Eguren, conocido actor pinareño, maestro
de tantas generaciones, artista entero, sustituía
a su esposa en la narración para contarme
cómo su suegra, llena de orgullo, le hablaba
de su protagonismo en esa carta... Y la anécdota
Eguren la reproducía recordando incluso
el gesto, el ademán, hasta la voz de Ramona,
cuando visitaba a su hija allí en Vélez
Caviedes 51 ( hoy Gerardo Medina ).
Me
resulta importante subrayar aquí, comentando
esta misma carta, el elogio que hace Martí
de Monteresi, por “...la virilidad y soltura,
con la claridad de pensamiento...” de los
escritos que aparecen en su periódico “Ecos
de la Emigración”, donde éste
utiliza el seudónimo de “Leónidas”,
Delia me hizo ver que Martí lo elogia por
partida doble, pues desconoce que Rivera y “Leónidas”
eran una misma persona.
Me
pregunté entonces, por qué no rastrear,
el sentido de las palabras del Apóstol:
“En Patria diré lo que debo”.
Patria
se publica –el número más
cercano a esta carta- el día anterior,
el 28 de diciembre de 1893 y trae un artículo
titulado: “El viaje del Delegado a La Florida”
y en él, en el tercer párrafo, en
sus primeras trece líneas, confiesa después:
“Pero Patria se limita a extractar, de los
periódicos cubanos de las ciudades visitadas
lo que basta a dar idea del espíritu y
hechos de la visita”. Indudablemente, de
esas líneas, varias son de Rivera Monteresi;
y de forma tan obvia, que la honestidad martiana
impone la carta que elogia y reconoce.
Pudiéramos,
por otra parte, referirnos también a otras
alusiones que en las Obras Completas se hacen
sobre Rivera Monteresi sin mencionar su nombre,
tales como las relacionadas con su periódico
o con el club o los clubes que dirigió;
al periódico “Ecos de la Emgración”
no se refiere solamente en la ocasión ya
mencionada, si no en el tomo 1, página
298, cuando se le cita como “La Emigración”,
en una carta del 19 de enero de 1892. Soy de la
opinión que esa “Emigración”,
no es otro periódico distinto de “Ecos
de La Emigración”; el criterio del
compilador de estas Obras Completas es rehuir
la identificación debido a la connotación
negativa con que lo trata Martí: “La
Emigración no viene bien: no hay más
Emigración que la Revolución: si
no, ceda el nombre. Espera provocación,
según parece”...pero, esto y lo que
nos queda en el tintero sobre Ramón Rivera
Monteresi aparecerá en nuestra próxima
entrega...
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