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SÍNTESIS BIOGRÁFICA de Pedro Junco ELABORADA A PARTIR DEL LIBRO DE AMADITO.

Pedro JuncoEl 11 de agosto de mil novecientos diecisiete, en la Iglesia Catedral de Pinar del Río, contrajeron matrimonio Pedro Nicolás Junco Valdés y María Regla Redondas Ríos. Una joven pareja de la próspera clase media pinareña, que se iniciaba en el camino común de la vida, llena de sueños y proyectos que el tiempo confirmaría o no.
Pedro Junco Valdés era ejecutivo del Banco Español, entidad financiera que por entonces se encontraba en franca expansión, por lo que al poco tiempo el matrimonio es promovido al inaugurarse una sucursal en Camajuaní, Las Villas, a donde se trasladan a residir.
A finales de mil novecientos diecinueve, estando en estado de gestación María Regla y queriendo ambos que su futuro hijo fuera pinareño como ellos, deciden regresar para la fecha del alumbramiento.
El matrimonio Junco-Redondas no tenía residencia propia en Pinar del Río, pasando a residir temporalmente en la casa de Francisco Serrat (Pancho), casado con Eugenia la hermana de María Regla.
En la casa de Pancho Serrat, en Virtudes número cincuentitrés, esquina a Rosario, en la ciudad de Pinar del Río, nace. el veintidós de febrero de mil novecientos veinte, Pedro Buenaventura Jesús Junco Redondas; cinco días después, en la misma iglesia en que se casaron sus padres, es bautizado.
La ahora crecida familia decide no regresar a Las Villas y transcurrido algún tiempo después del nacimiento, se trasladan a residir provisionalmente en los altos de Maceo número ciento ochentiséis, casa de los abuelos del niño.
Con el tiempo, la bonanza en los negocios y la perspectiva de crecimiento de la prole, construyen una casa en terreno contiguo, ocupada hoy por la sede de la UNEAC..
En la casa de Maceo número ciento setentiocho nacen Orestes, María Antonia y José, hermanos de Pedrito.
En mil novecientos veintiocho Pedro Junco padre obtiene la representación de los automóviles Ford en la Provincia y monta un taller de piezas de repuesto.
En un ambiente de comodidad económica crecen los Junco-Redondas, rodeados del cariño y admiración de su familia.
Pedrito y sus hermanos se formaron en las normas de la Iglesia Católica, en la Fe de la que el niño es confirmado en mil novecientos treinta y tres.
A pesar de la holgada situación económica, los muchachos inician su educación en escuelas públicas. Era frecuente en esa época ver el automóvil de los Junco cuando dejaba, en horas del mediodía, a los tres menores en el kindergarten de Máximo Gómez, y Calle Nueva, próximo al Obispado, para continuar con Pedrito hasta la Escuela Anexa a la Escuela Normal para Maestros, en Alameda del Hospital y Volcán, donde cursaba  estudiaba.
En horas de la tarde, de regreso, el chofer volvía con los pequeños a la casa, mientras el mayor se quedaba con las hermanas Zoraida y Estrella Pintado, recibiendo las primeras nociones de piano.
Con el tiempo, las cualidades intelectuales del niño se fueron manifestando, por lo que los padres, buscando una educación especializada, lo matriculan primero en las Escuelas Pías y posteriormente en la Academia Raymat, ambas de recia tradición educacional en el país.

La situación política del país hace que Pedrito no ingrese en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río hasta el curso 1936-1937. En este centro se destaca en las asignaturas de Español y Literatura.
Los profesores Juan G. Geada y Gilberto Valdés intuyen las posibilidades del alumno y lo ayudan particularmente, teniendo una participación decisiva en su formación intelectual.
Ya en esta época ha escrito algunas poesías, como la que dedica a su madre y que titula "Madre Amada", hecha como regalo en el día de su cumpleaños.
También ha compuesto algunas de sus canciones, las que conocen sólo sus amigos más allegados y la familia, sobre todo su hermana María Antonia, quien con una bonita y bien timbrada voz, será su compañera en fiestas y tertulias y le ayudará notablemente en su vida de compositor.
"Quisiera" que es su primera canción, fue compuesta entre mil novecientos treinticinco y mil novecientos treintiséis.
Pedrito Junco era también un poeta, distinto y variado. Su poesía a su madrecita querida, revela cuanta ternura había dentro de él hacia su madre, mientras nos deja ver su temperamento apasionado y enamorado...en "Lo que yo quiero" preciosa poesía amorosa.

En el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río es un estudiante destacado. Amante de los deportes desde niño, practica basquetball, pelota y boxeo, que es su deporte favorito.
La época es convulsa, la situación política compleja, Pedrito participa en varias huelgas estudiantiles.
En mil novecientos cuarenta se gradúa de Bachiller en Ciencias y Letras, ingresando posteriormente en la Universidad de la Habana,  matricula la carrera de Derecho.
 Por mediación de sus amigos Luis y Antonio Alonso conoce al compositor Mario Fernández Porta.
Mario tenía un programa radial, que se llamaba "Media Hora Contigo, en ese programa da a conocer las canciones de Pedrito. A partir de ese momento Mario Fernández Porta, cautivado por la obra del pinareño, será su promotor más decidido.

Entre los años mil novecientos cuarenta y cuarentidós, las canciones del compositor pinareño Pedro Junco se popularizan vertiginosamente, situándose entre los creadores más conocidos del momento.
En mil novecientos cuarentiuno, Pedrito renuncia definitivamente a sus estudios universitarios para dedicarse por completo a la música.
Es quizás este periodo el más feliz de su vida; su popularidad crece diariamente, se convierte en un galán constantemente asediado por el sexo femenino, llueven las invitaciones tanto privadas como institucionales; se presenta en radio y teatro, acompañado de su hermana María Antonia, interprete ideal de sus obras.
Funda la Sociedad Juvenil Rafael Morales, de orientación social, donde se revela como ágil promotor de la cultura, patrocina a grupos musicales e intérpretes locales y ameniza las más variadas tertulias. Vive una vida intensa.

La enfermedad que lo llevará a la muerte aparece por agosto de mil novecientos cuarentidós, envuelta en el misterio que aún la rodea.
En la azotea de la casa de Pedrito, acostumbraban a reunirse a diario los amigos más allegados para ejercitar los músculos y boxear. Cierta tarde, en los finales ya de la sesión, agotados y sudorosos, los sorprende la lluvia en medio de juegos y chanzas. Por la noche Pedrito tiene fiebre. El médico de la familia, el especialista en enfermedades pulmonares Dr. Pedro González Battle, conviene en que puede ser producto de un resfriado e indica un tratamiento, con lo que todo parece volver a la normalidad.
Pero pronto vuelven los problemas, el médico propone a los padres el traslado a la Habana para hacer un chequeo completo.
La fortaleza física del enfermo llena de dudas a los especialistas. Se piensa en hemofilia; pero las investigaciones permiten descartar esta enfermedad.
Después de un largo tratamiento, lentamente se reincorpora a la vida social; visita a familiares y amigos, agradece a todos las muestras de amistad dadas durante la enfermedad.
En compañía de su hermano Pepito y de los amigos Luis Alonso y Orlando Calero, vuelve a la Habana para un chequeo de rutina, ocasión  que aprovecha para visitar varias casas editoras de música, encontrando en todas la misma propuesta: entregar una canción en pago por la edición de las otras.
Regresa a su cuarto de enfermo, al tratamiento y al reposo decepcionado por las artimañas del mundo comercial en que se veía involucrado. "A mí no me interesa el dinero que puedan producir mis canciones; pero son mía, no tengo que regalarla, me gusta oírlas, son mías"; repetía compungido a los amigos.

Cuando el estreno del bolero-canción "Nosotros" por la radio nacional, Pedrito, aún convaleciente de la primera etapa de su enfermedad, es invitado por Mario Fernández Porta  y el locutor Carlos D'Mant al programa "Media Hora contigo" que se trasmitía a las 2 de la tarde. Allí  acompaña al piano a Mario y Carlos D'Mant hace la presentación y entrevista.
Terminado el programa, con un grupo de amigos salen a festejar y al pasar frente a una casa impresora de discos de 45 RPM, se entusiasman y entran. Mario graba por una cara "Nosotros" y Pedrito por la otra "Mentiras Tuyas" intercambiándose entre ambos el acompañamiento al piano. Este disco estuvo en poder de Pedro Gil Guerra, quien fuera de familia allegada a la de Pedrito.
Mucho tiempo después, una noche de homenaje brindado en la Casa de Cultura que lleva el nombre del creador de "Nosotros", al ponerlo en un tocadiscos automático, el disco se partió en dos. Pedro Gil lo pegó por una de las caras, pudiéndose escuchar por la otra la voz de Pedrito. El disco, al igual que otros documentos y pertenecías suyas, no ha podido ser localizado.
Esta fue una de las pocas veces que Pedro Junco cantó en público o para el público; pues su voz, de barítono poco potente, no era la más adecuada para el canto. Grabó en esta ocasión como recuerdo de tan memorable día.
¡La naturaleza no podía ser tan pródiga reuniendo tantas cualidades en una sola persona!.

Cuando en febrero de l943, Pedrito Junco visitó la redacción de HITS MUSICALES, en su viaje a la Capital, con el propósito de dar a conocer esas páginas de música tan emotiva y amorosa como son su continentalmente famoso "Nosotros" que estaba haciendo furor en todo México, en Puerto Rico y en otros países hermanos, "Soy como soy", "Me lo dijo el mar", etc., HITS MUSICALES le abrió sus páginas acogedoras.
Entre las amistades que cultivó durante su impresionante carrera artística, la del compositor y pianista Eliseo Grenet, un consagrado ya por entonces, le llenaba de orgullo, no tanto por la fama del amigo, como por la deferencia que este mostraba para con él.
Preocupado por la enfermedad del pinareño, Grenet lo visita en su casa una mañana de domingo, conversan animadamente, llega María Antonia y los tres parten hacia la Iglesia Catedral para asistir a los oficios comunes del día.
Poco después de las diez de la mañana, en el camino de regreso a la casa, bajan por la calle Maceo y al pasar por frente a la casa de Amado Martínez Malo, quien será luego su biógrafo, para saludar a su papá y presentarle al maestro Grenet, los vecinos se enteran, el portal se llena de amigos y curiosos, se les invita a pasar para tomar café, se improvisa una tertulia, Eliseo interpreta sus éxitos "Mamá Inés" y "Felipe Blanco"; Pedrito le pide permiso al compositor para sentarse al piano y en voz de María Antonia estrena "mi última canción que he titulado Nosotros"; la magnífica interpretación al piano del autor, la calidad y belleza vocal de María Antonia, crean una atmósfera de fuerte emotividad que sólo se rompe con los aplausos y exclamaciones de los presentes; Eliseo y el padre de Amadito se unen al coro de felicitaciones, asegurándoles a la pieza un futuro exitoso. Ese fue el estreno público de Nosotros.
"Nosotros" es la canción emblemática de Pedrito Junco, la que lo desborda y lo inmortaliza, esto es frecuente en las obras de arte, la obra trasciende al propio autor, el mundo conoce la canción pero desconoce al autor. En Méjico, por ejemplo, se piensa que Pedro Junco es mejicano. Aquí, en Cuba, aún hay algunas contemporáneas de Pedrito, que se disputan ser las causantes de la canción. Unos dicen que se la dedicó a esta, otros que a aquella, en definitiva eso ya nadie lo sabe y tampoco importa mucho. Pero leyenda aparte, "Nosotros" como obra de arte es un producto terminado, es una obra completa, eso es lo único que puede explicar que perviva en el tiempo. Cuando uno analiza la letra se da cuenta que es un texto sin máculas, es una poesía de un desenfado tremendo, de un coloquialismo que se adelanta con mucho a su época. El autor dice lo que quiere, con las palabras necesarias y precisas, no hay nada de más, no hay nada gratuito, nada sobra, nada falta.
Y si a eso usted le suma que la música está compuesta para enfatizar donde hace falta, para ceder o ganar fuerza expresiva en función del texto, para comunicar el sentimiento que suavemente se va desbordando, entonces no puede más que coincidir conmigo: la popularidad, la trascendencia que el tiempo y la vida le han dado a "Nosotros" es más que merecida.

En abril de mil novecientos cuarentitrés se produce un accidente en las instalaciones de los Estados Unidos en la base militar de San Julián en Guane. En altas horas de la noche, los heridos son trasladados en tren hasta Pinar del Río.
La casa de los Junco está ubicada a escasos cincuenta metros de la estación ferroviaria; los prolongados pitazos y el sonar de las campanas pidiendo vía libre y auxilio lo despiertan y alarmado sale a ver que sucede.
Al regresar a la casa se siente mal, llaman con urgencia al médico; quien preocupado indica la conveniencia de llevarlo nuevamente a la clínica habanera donde se atiende.

Sobre la vida amorosa de Pedrito, a su muerte se hicieron muchas versiones. Que si "Nosotros" se lo dedicó a María Victoria, que si fue una muchacha de La Habana que estuvo de visita en Pinar del Río. Aunque amores sí tuvo muchos, yo sólo le conocí a Pedrito una novia, María Victoria Mora.
Procedía de San Juan y Martínez, de la finca “El Gacho”, de una familia acomodada, donde la mayoría de sus integrantes eran profesionales y por tanto creció en un ambiente refinado.
Ella vino a estudiar a Pinar del Río, viviendo en la casa de las Mier, en Martí, entre el Liceo y la Academia Raymat y realizando sus estudios en el Colegio "Inmaculado Corazón de María", hasta que terminó el octavo grado. Pedrito la conoció en la apertura del curso escolar del Instituto de Segunda Enseñanza, donde ella había matriculado. Se hacía una fiesta y se les cortaba el pelo a los varones novatos y a las muchachas se les pintaba una N en la frente. En aquel bullicio hizo su entrada Pedrito con un grupo de amigos y de inmediato la vio y se interesó por ella al punto de hacer que se la presentara enseguida. Allí nació un romance que duró apenas dos años.
Constituian una  pareja ideal, con una afinidad poco vista , las mismas inquietudes, personalidad y físico atrayentes, simpatía, don de gentes, todo avalado por una amplia cultura que en ella se manifiesta públicamente más tarde al obtener el premio de la Sociedad Colombista Panamericana por su trabajo “Las Campañas de Antonio Maceo en la Historia Militar de América”.
Cuando los padres de ella se enteraron de la enfermedad del enamorado, se la llevaron para San Juan y Martínez y después para La Habana. Tengo entendido que nunca volvieron a verse; aunque hay quien dice que ella asistió a los funerales. Hoy, casada y con dos hijos vive en Nueva York.

Como había prometido, Pedrito, por manos de su amigo Luis Alonso, hace llegar a René Cabel, el bolero "Soy Como Soy" en su versión definitiva, el cantante le contesta. El domingo veinticinco de abril de mil novecientos cuarentitrés, en programa de radio se produce el estreno.
En su cama de enfermo, en la clínica "Damas de la Covadonga, en 17 y K en el Vedado, a pesar de la extrema gravedad de su estado, el compositor no deja de oír la radio.
Aproximadamente a la diez de la noche escucha su obra en voz del famoso intérprete, sufre una nueva crisis y muere.
Tenia veintitrés años.

Traído su cadáver para Pinar del Río, fue tendido en la casa de sus padres, lugar por donde desfiló el pueblo para rendirle el último tributo.
Su sepelio constituyó una demostración de la admiración y el amor que este pueblo sentía por él.
Fue una demostración de simpatía, cariño y dolor de un pueblo, para quien había sido un símbolo de la juventud de su época.
El cortejo recorrió la calle Martí en dirección contraria al tránsito, paralizando la circulación de vehículos. Al paso del cortejo fúnebre, los comercios cerraron sus puertas. Desde los balcones se lanzaban flores. El ataúd fue cubierto con la bandera cubana y la de los Caballeros Católicos.
A los funerales asistió una delegación de artistas de la capital, presidida por el compositor Mario Fernández Porta e integrada por un grupo selecto de personalidades del medio muy vinculados a la figura de Pedrito.
La emisora local de radio y la Asociación de Prensa y Radio se declararon en duelo.
La emisora nacional CMQ le rindió homenaje dedicándole un editorial e interpretando sus artistas varias de las canciones compuestas por Pedrito.

En su edición nocturna del lunes veintiséis el periódico "El Heraldo Pinareño" le dedico media página, haciendo una reseña de los funerales.

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Sitio del historiador Gerardo Ortega dedicado a Pinar del Río
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