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MELLA EN PINAR DEL RÍO

En un simple matutino escolar, recordando a Julio Antonio Mella, hace algo más de treinta años, me referí por primera vez a su presencia en Pinar del Río. Ya era conocido que se había graduado de Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de esta provincia.

Mis palabras de entonces iban al viento y a los oídos de aquel grupo de estudiantes, presentes en el patio del Preuniversitario Hermanos Saíz, donde hoy se encuentra el área de laboratorios de la Universidad Pinareña. Tenía ante mí pues, a jóvenes continuadores, por más de un motivo, del ejemplar comunista.

Desde 1968 se hablaba del tema y se lamentaba la pérdida de su expediente de Bachiller del archivo de esa Institución, incluso, se conjeturaba al respecto de quien podría tenerlo. Al no aparecer el mismo, se enriquecía la historia con visos de leyenda. Quien más elementos me aportaba como informante de primera mano, por contar con su amistad y trato diario, era Santos González, por entonces Director de la Facultad Obrera, que funcionaba en el mismo Instituto donde yo era Vicedirector y profesor de Literatura.

En memoria de ese ilustre profesor y de los esfuerzos dedicados por él en investigaciones sobre la presencia de Mella en Pinar del Río, brindo esta modesta contribución al recuento de uno de los momentos en que la vida de Mella se cruzó con nuestra Historia Local. Sea también, un pequeño aporte de los pinareños a la biografía del egregio luchador comunista, en el centenario de su natalicio.


“El atildado joven vestido de dril cien y sombrero a la moda, de apuesta presencia y amplia sonrisa, que se presentó ante el secretario del Instituto, con avales de Ramón Azcuy Díaz, militar destacado en el Cuartel Ravena y del influyente señor Andrés Ramos Simón, domiciliado en el Hotel Ricardo; no hacía pensar en el joven conocido por sus actividades revolucionarias en la capital”.

Así lo contaba Santos, quien conoció al Secretario que matriculó a Mella.

Aquella mañana de septiembre de 1921, el joven aportaba una certificación de estudios cursados en el Instituto de La Habana, solicitando que se le admitiera como estudiante de Enseñanza Libre y pudiera examinar sus últimas asignaturas por el grado de Bachiller. La solicitud fue aceptada por el Doctor Leandro González Alcorta, entonces Director del Instituto, sito en donde hoy se halla la Secundaria Básica Rafael Ferro de la capital pinareña.

El Secretario Angel Aguiar González comprobó los avales presentados por Ramón Azcuy Díaz, “militar destacado en el Cuartel Ravena” y por el influyente Señor Andrés Ramos Simón, “domiciliado en el Hotel Ricardo”, registró al nuevo estudiante en el folio 156 con el número 62 del libro correspondiente; y el 10 de septiembre de 1921, entregó las boletas al tribunal examinador, cuyo presidente fue el catedrático Luis D. Pujada y el catedrático secretario sería, nada menos que el Doctor Juan Tomás Roig, eminente científico, entonces profesor en ese Instituto, cuya firma aparecería también, poco después, al pie de los exámenes finales de ese otro grande de nuestra Historia, Antonio Guiteras Holmes, alumno también de ese centro.

Por supuesto que la inscripción del futuro líder estudiantil, como estudiante de Enseñanza Libre, para concluir los exámenes finales de bachillerato en Pinar del Río, no sería con el nombre de Julio Antonio Mella. El título de Bachiller es un documento oficial, y oficialmente su nombre era Nicanor Mc Partland, como puede constatarse en su inscripción de nacimiento (Tomo 17, Folio 453, Número 449, Distrito Este, del Registro Civil de La Habana), la cual debió adjuntarse al expediente estudiantil.
Ello desmiente que haya querido “burlar la persecución cambiando su nombre” o “faltar menos a la verdad, dando su segundo nombre y segundo apellido”, como se ha dicho y escrito.

Entre el 10 y el 17 de septiembre, Mella examina y aprueba las asignaturas de Química, Física, Matemática e Historia Natural (esta última, de manera oral); y como no podía esperar al trámite del título –a pesar de la presteza con que Alcorta actuaría-, hizo que por su mandato Francisco P. Rivero pidiera certificación oficial de todas sus notas, para presentar solicitud de matrícula en la Universidad pues ya habían comenzado las clases en aquella; y gracias a la pronta respuesta del Secretario Angel Aguiar González, el 27 de septiembre recibió tal documento, firmado además por Leandro González Alcorta.
Al mes siguiente, el 28 de octubre, solicitaba oficialmente su título de Bachiller, del cual acusará recibo el 5 de noviembre de 1921.

Estas y otras informaciones, que en texto posterior (a manera de edición crítica) pudieran darse a conocer, conforman el expediente del Bachiller Julio Antonio Mella.

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