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UNA
FLOR PARA ISABEL EN LA ALAMEDA
Este
jueves, gracias a una mano amiga, tendré
entre las mías, para recordar mejor la
excelsa figura de Isabel Rubio, en el 105 aniversario
de su muerte, una vieja revista pinareña:
El Estudio.
En
su número 8 del año I, fechado el
15 de abril de 1918, veinte años después
de haber exhalado su último suspiro (en
el Hospital de San Isidro, después Raimundo
E Mendieta de esta localidad) he encontrado una
foto suya de cuerpo entero que la muestra sumamente
joven, foto que debe haber sido tomada alrededor
de 1848, pues me recuerda la descripción
que de ella hizo Narciso López rememorando
su encuentro de entonces.
"Decidido
está ya, que sea el 28 de los corrientes,
el día en que se efectuará la traslación,
del cementerio de esta Ciudad, al de Guane, de
los restos mortales de la heroína cubana,
gloria de Vueltabajo, Isabel Rubio y Díaz".
Así
da inicio el breve artículo titulado "Los
restos de Isabel Rubio" que acompaña
su foto. En él se augura "el más
brillante éxito a la feliz idea de aprovechar
la ocasión apuntada, para rendir nuevo
homenaje de respeto y veneración al nombre
de la esclarecida heroína".
Fresca
en la memoria además la relectura de su
testamento, valiosísimo documento que atesora
- uno de tantos- nuestro Archivo Histórico
Provincial- y sobrecogido en la memoria cada vez
que entro al local donde hoy está la Delegación
Provincial del Ministerio de Cultura, antigua
residencia de su hermano Antonio Andrés
Rubio y Díaz (donde se efectuaría
el homenaje que aquí se menciona); pienso
que el mejor homenaje que podemos rendirle a esta
Capitana de Occidente - como a las otras oficiales
mambisas que tanto prestigio han dado a la mujer
pinareña- es el de estudiar su vida, conocer
más sobre esa trayectoria vital de la singular
mujer que fue el alma de la obra conspiradora
en la parte más occidental de nuestra provincia...
Y
llevarle una flor a su busto, en La Alameda.
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