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COLOQUIO SANJUANERO SOBRE RAFAEL MORALES

En la más reciente tertulia FIGURAS PINAREÑAS como contribución a la preparación del COLOQUIO SANJUANERO SOBRE RAFAEL MORALES próximo a celebrarse, el conductor de este espacio de la librería ATENEO retomó sus consideraciones acerca de esta primerísima figura de la historia pinareña.

Muchas de las trece provincias hermanas han decidido ya como figura central de su historia local, entre los numerosos héroes suyos, aquella que simboliza la gloria combativa de cada una, y así; por ejemplo, se hace representar Holguín por Calixto García, Camagüey por Ignacio Agramonte, Las Tunas por Vicente García, Santiago de Cuba por Antonio Maceo, Guantánamo por Periquito Pérez, y Santi Spíritus por Serafín Sánchez, por solo citar algunos ejemplos. Todas estas y quizás las restantes también, vuelven sus ojos al siglo XIX, por ser durante el mismo cuando comenzó a forjarse la nacionalidad cubana en el crisol de nuestras luchas independentistas. Y cuando, por el impulso revolucionario, luego del triunfo del primero de enero de 1959, el país, para las concentraciones populares y actos multitudinarios de importancia histórica; y para el cumplimiento del deber patrio con nuestras gloriosas efemérides, inició el desarrollo de nuevas plazas, como la Plaza de la Revolución José Martí (antes Plaza Cívica) de nuestra capital, ha ido denominando las mismas con los nombres de sus figuras señeras en cada provincia.
Quizás por ser la nuestra una de las últimas en concebir su "Plaza de la Revolución", haya hecho reanudar las reflexiones vinculadas con el tema que nos ocupa; tal vez por esta misma condición, se han dividido las opiniones relacionadas al respecto de:

1-Adoptar una figura significativa del siglo XX y no del XIX.
2-No adoptar ningún nombre específico de la historia pinareña; si no, a partir de concepciones diferentes, en vez de plaza tradicional, crear todo un complejo socio-cultural de múltiples opciones y mayor funcionalidad.

3- Mantener los cánones establecidos según la tradición, en las plazas de las provincias arriba citadas, como ejemplo a seguir.

De adoptarse la primera de las variantes, la cual ya ha sido tomada como ejemplo por la provincia de Villa Clara, que tiene su plaza y monumento fundamental dedicado a Ernesto Che Guevara; es decir, si Pinar del Río fuera a simbolizar su plaza de la revolución, con uno de los héroes de su historia local correspondiente al siglo XX; los nombres de Antonio Guiteras Holmes, Alberto Sánchez Méndez , Ramiro Valdés Daussá , Rafael Ferro Macías, mártires del Moncada o del Asalto a Palacio, caídos en Girón, pero sobre todo el combatiente internacionalista de la guerrilla del Che, Antonio Sánchez Días, el Comandante Pinares, serviría para nominarla, simbolizando nuestra gloria combativa durante el siglo pasado.

Si se adoptase el segundo criterio, es decir la plaza multifuncional, de osada arquitectura e integralidad cultural: fuentes, luces, policromía, paredes o muros en bajorrelieve y alguna escultura menor, como detalle de interiores -a manera de salas museables bajo la tribuna- y pistas circulares en torno de la plaza rectangular, para juegos, bailes, patinajes etc. Todo ello fundamentado por la manifestación de la cultura general e integral; aunque no me parecería mal, me gustaría que los bajorrelieves, aunque no necesariamente de manera cronológica ni didáctica; al menos, mostrara elementos de nuestra identidad pinareña referentes a la cultura material y espiritual y específicamente a nuestra historia; pues, con las mejores intenciones, pudiera crearse una plaza que bien pudiera estar en cualquier lugar, incluso fuera de nuestro país, sino tuviera en cuenta los elementos que planteo.

Pero, si se piensa en la tercera opción, la cual no tiene que obviar elementos de las dos anteriores; y nuestra Plaza de la Revolución nace con la idea de simbolizar toda nuestra historia en una sola figura, a pesar de los iniciadores de la insurrección de Vuelta abajo y de la veintena de oficiales de la guerra del 68, de las cinco capitanas de occidente y los siete generales de la guerra del 95, yo propondría a Rafael Morales y González, como esa figura señera que, como cumbre de la gloria pinareña del siglo XIX encarnaría indubitablemente lo mejor de nuestra provincia.

Y ello lo fundamento con las siguientes consideraciones:

Poco después de su muerte, el entonces presidente de la República en Armas, Tomás Estrada Palma, aún en medio del fragor del combate de aquella Guerra Grande a la cual se había sumado Moralitos desde su desembarco en la expedición del Galvanic, expresó: "...como si hubiera nacido para que se encarnaran en su alma todas las virtudes que un pueblo necesita para ser libre, su corta vida fue el más perfecto modelo de abnegación y desinterés, teniendo siempre por guía la conciencia del deber, sin que le detuviere para cumplirlo, en la esfera privada o en la esfera pública, ninguna clase de
consideraciones, obstáculos ni peligros".

El que luego sería El Generalísimo, el glorioso Máximo Gómez, recordando la trayectoria de este joven que con sólo 23 años se incorporó a la Guerra, fue magistrado del Tribunal Militar Cubano, Diputado a la Cámara de Representantes en 1869, Secretario de ésta y Ministro del Interior en el Gabinete de Carlos Manuel de Céspedes dijo: "... todo lo que se haga por enaltecer su figura, será patriótico, pero todo sería poco. En aquella época soñaba yo con Morales para el futuro Gobierno de Cuba, como después en el 95 pensé en Martí...".

El propio José Martí, nuestro Héroe Nacional, expresó en varias oportunidades cómo quedó en la memoria histórica de la Guerra del 68, unido a la figura de Agramonte: "Se les apretó el corazón de angustia a Agramonte y Morales" ... "la generación fervorosa que del campo fiero y de la universidad piafante y de los hogares empañados había de surgir, indómita como Agramonte y pura como Morales"..."sobre la tierra donde hierven todavía las lágrimas sublimes de Rafael Morales y de Ignacio Agramonte". Y más adelante, cuando se refiere al trípode glorioso donde se sostuvo el crisol fundidor de nuestra nacionalidad, durante la Asamblea Constituyente de Guáimaro, Martí diría que de allí: "salió volcánico Céspedes; salió ígneo Agramonte; salió angélico, Morales"..."salieron los padres sublimes que a cada jornada de la libertad, encendían una nueva virtud e iban dejando atrás un vicio"... Y cuando lo describe a él solo, en aquellos momentos augustos en que se desarrolla la Asamblea de Guáimaro señala: "Era el enseñarse en el paseo del portal a Rafael Morales, de viril etiqueta, empinado y vivaz, verboso de pensamiento, y todo acero y fulgor, como tallado en una espada". Durante una de las reuniones a que asiste Martí para la organización del Partido Revolucionario Cubano desde la base, expresa que: "Vibraba en la reunión, el alma augusta de Rafael Morales"... Y recién constituido el Partido, publica en Patria, el 23 de abril de 1892, que emocionado escuchó cómo el fidelísimo Néstor Carbonell repetía de memoria "con voz conmovida, los discursos de Morales".

Moralitos, quien había nacido el 28 de octubre de 1845 en Río Seco y había sido dechado de virtudes y patriota ejemplar durante sus estudios en La Habana, fue también educador, periodista, orador y político; fundó escuelas nocturnas en barrios pobres, fue acosado por su labor política y se vio obligado a salir de la Isla, para regresar en una de las primeras expediciones mambisas e incorporarse a la Guerra del 68 recién iniciada. Combatiendo en la manigua, fue herido el 26 de noviembre de 1871, la bala atravesó su rostro, tras atroces sufrimientos, sin poder hablar, muere el 15 de septiembre de 1872 en tierras orientales y es enterrado a poca distancia de San Lorenzo, donde después caería el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. En alusión a este último hecho, un acucioso historiador, patriota destacado, el Doctor Manuel Sánchez Silveira, padre de nuestra flor autóctona de la Revolución, Celia Sánchez Manduley, escribió: "Que los niños cubanos puedan conocer la tumba de aquel gran educador, de aquel gran patricio, que en todos sus aspectos, fue el Martí del 68...¡Qué no hubieran hecho él y Martí, almas hermanas, corazones gemelos, en sus peregrinaciones, para la jornada del 95! Pero, no era posible. Dos soles, dos genios, no pueden existir en la misma época para un pueblo. Para existir Martí en el 95, tenía que sucumbir Moralitos en el 68".

Por si resultara insuficiente la Fundamentación dada hasta aquí, pienso que el reconocimiento que me inspiran ilustres historiadores locales que me han precedido y abogaron por estas mismas consideraciones; me refiero a los ya fallecidos Edmundo Alemany Poch, Luis Saíz, Antonio R. Delgado Villa, Manuel Rodríguez Cla; así como los veteranos en estas lides Efraím Martínez Andreu, Milagros Fernández Vera, entre otros, y compañeros míos como Enrique Alonso
Alonso y Juan Carlos Rodríguez Díaz, quienes sostienen esta tesis, sería sin dudas muestra y colofón inobjetable para concluir cuánta razón nos asiste. Moralitos ha sido reconocido ya, desde 1968, como el símbolo de la juventud cubana inmolada en la Guerra de 1868, así puede leerse en el folleto titulado "100 años de lucha", del profesor Gaspar Jorge García Gayó.

Moralitos, es la figura seleccionada por los miembros de la Unión de Historiadores en Pinar del Río para denominar su premio anual...Moralitos nombra además uno de nuestros parques, donde se erige su busto y marca el segundo centro histórico de la ciudad y una de nuestras calles...Moralitos nombró el antiguo Club Pinareño y hoy nombra, entre otras instituciones y locales, un recinto universitario, un Instituto Preuniversitario en el Campo y la Sede Social de la Unión de Juristas en Pinar del Río.

Precisamente en ese recinto universitario, su teatro, el pasado 6 de febrero, a solicitud nuestra, el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, agregó otra razón de peso para admirar al ilustre pinareño: "Cuba en 1869 no se dividía en 14 ni en seis provincias, si no en tres departamentos:
Céspedes representaba el Departamento Oriental; Agramonte, el Central; Moralitos, el Occidental...a pesar de la culta y patriótica Matanzas, a pesar de la augusta Capital de la Isla...el sanjuanero, el pinareño, por sus méritos, representaba a todo el occidente".

Pensando en ello, durante mi breve intervención en el Palacio de las Convenciones, el pasado 26 de marzo del 2002, durante la Segunda Asamblea Nacional de la Sociedad Cultural José Martí, expliqué que representaba allí la tierra de Moralitos y haciendo énfasis en la necesidad de divulgar su vida y obra como un modelo, como un referente, como un patrón educativo para nuestra juventud expresé: "Cuando observemos esas franjas azules en ese Escudo de la Palma Real, cuando miremos esas franjas azules en nuestra Bandera de la Estrella Solitaria; pensando en sus ilustres defensores, veamos, junto a la imagen de Céspedes y de Agramonte, la imagen de Moralitos".

Que esté presente en nuestra Plaza, en nuestra mente y en nuestro corazón...Que Rafael Morales y González, Moralitos, sea reconocido como la figura central en la Historia de la Provincia de Pinar del Río.

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