| LEANDRO
GONZÁLEZ ALCORTA: PROHOMBRE DE LA CULTURA
Cuando se recuente, de manera sosegada, la historia cultural de la provincia, se destacará sin duda, como un hito fundamental, la inauguración del Instituto de Pinar del Río en 1883; y entre los que hicieron posible el hecho, tras lides iniciadas en 1881, habrá que recordar seguramente a su promotor fundamental Leandro González Alcorta.
Este hombre que desempeñó el cargo de Director, Secretario y Académico durante más de 40 años en ese centro educacional, el más importante de la provincia por entonces, fue a un tiempo docente y periodista, poeta e historiador, político y revolucionario; pero ante todo, como quería nuestro pensador José de la Luz y Caballero, AIcorta fue un evangelio vivo: el mentor de los pinos nuevos pinareños, como le llamaría el comandante Gerardo Castellanos, quien lo visita en comisión del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, José Martí, en 1893, durante la preparación de la Guerra Necesaria.
Español de nacimiento (León, 13 de marzo de 1861), sintió suya nuestra patria y de tal modo, que su papel de gestor cultural, al impulsar el surgimiento del primer centro docente de segunda enseñanza en nuestra provincia, lo presentó como vanguardia de las aspiraciones criollas locales; y su labor posterior, desde esas aulas, le ganó tanto prestigio ante los ciudadanos; y fueron tantas sus expresiones contra las injusticias de la metrópoli española en esta Isla, que el gobierno, conocedor de sus actividades dentro y fuera del claustro, decidió deportarlo a España en 1895. La llama revolucionaria encendida en Oriente y otras zonas del país, amenazaba surgir también (como así ocurrió) en nuestro territorio y se presumía "que Alcorta resultaría un peligro".
Seguramente sobraban elementos a las autoridades locales para impedir que en momentos de agitación revolucionaria, González Alcorta se convirtiera en un temible dirigente contra la Corona Española; muestra de ello resulta el hecho que Rogelio Robaina Arquimbau, uno de los más allegados a González Alcorta, contertulio de los complotados que se reunían en la farmacia Santa Rita, de José Porta Rojas, organizó el 23 de septiembre de 1895 el primer alzamiento en armas de Vueltabajo, en Las Martinas y que varios de sus seguidores, alumnos y compañeros de Leandro González Alcorta, participaron en el levantamiento de La Ceniza, a pocos kilómetros de esta ciudad, el 24 de octubre de ese año.
Concluida la guerra de Independencia de 1895 con la intervención norteamericana y la frustración de los ideales más puros, ante el zarpazo imperialista que arrebató la victoria a los mambises, sobre la ya moribunda gobernación española de la Isla; puesta en práctica la ley de amnistía, regresa Leandro González Alcorta a la provincia.
Vuelto Alcorta de la emigración, su labor de revolucionario fogoso se pone de manifiesto una vez más coligando en su alrededor a todos aquellos heroicos alumnos y compañeros, que en su ausencia Ilevaron a la práctica sus ideas, incorporándose a la lucha contra la metrópoli española. De inmediato puso manos a la obra y propició la reapertura del Instituto de Segunda Enseñanza.
Otros aportes suyos a la historia cultural de la provincia, dignos de ser destacados, son: la fundación de la primera Biblioteca pública, la cual comenzó a prestar servicios junto al local del Instituto, amparada por la circular del 19 de junio de 1900; el 15 de marzo de 1901 ofrecía el concurso de sus esfuerzos para crear la primera Escuela Normal para Maestros de la Provincia y el 15 de agosto de ese mismo año, viendo que se atrasaba la construcción de dicha escuela, inauguró una Academia Preparatoria de Maestros y Maestras donde impartía clases de forma gratuita, logrando que otros miembros del claustro de! Instituto le imitaran en esa labor altruista; además, bajo su dirección e iniciativa, el 1ro de octubre de 1901 quedó inaugurada la Escuela de Agrimensura, anexa al Instituto de Segunda Enseñanza.
Este hombre, que pese a encontrarse deportado de la Isla, había sido encarcelado en Madrid el 23 de agosto de 1895 por sus críticas a la metrópoli; y en defensa de su patria adoptiva, no se limitaría ahora a crear instituciones culturales y a mantener a su alrededor "agitadores inconsecuentes", como criticaba la prensa gubernamental. También fue el verdadero creador de nuestro escudo pinareño, a él se debe el boceto del primer diseño del mismo, como escudo del Instituto, a él se debe la propuesta al Ayuntamiento de Pinar del Río, en 1907, para que "el escudo, que ya lo era del Instituto, lo fuera de la ciudad", por ello convoca a concurso y divulga sus resultados, no sólo en la prensa local, sino en la Revista Cuba y América, el 8 de enero de 1908, bajo irónico seudónimo de Pino Paz que muestra su complacencia por el éxito y alude a la admiración que siente por el líder de la Guerrita de Agosto, a la cual también se había incorporado de forma preeminente al dirigir lo que fue llamado "el pacto de las Taironas".
Como Juez de Primera Instancia de Pinar del Río, y Correspondiente de la Academia de Historia y Catedrático dei Instituto de Segunda Enseñanza, Alcorta siempre fue temido, primero por la gobernación española, luego por los representantes de la ocupación norteamericana en la provincia; y por último, por los diferentes gobernantes de turno en la seudorrepública, hasta su muerte en esta capital, el tres de julio de 1923, a la edad de 62 años.
La Tribuna y el Periódico además de sus clases y su abundante correspondencia, fueron sus instrumentos de lucha.
Enfrentando a Estrada Palma cuando su reelección, se incorporó a la Guerrita de Agosto de 1906 y protagonizó el Pacto de Las Taironas... Enfrentando al Presidente José Miguel Gómez le señala: "su afán de lujo y de ostentación burocrática" y su traición a los principios como presidente de un país que "necesita, ya acaparada casi toda la tierra e industrias por manos extranjeras, una administración ejemplar de zapatos de vaqueta, uniforme de dril crudo y sombrero de yarey, si queremos contener su ruina", según puede leerse en su carta del 22 de junio de 1911 publicada en el Diario la Discusión poco después.
Alcorta reconoce no tener la altura histórica ni el talento de Manuel Sanguily, pero quisiera luchar porque el país conozca del combate y la muerte "no inútil" de José Martí.
Este tipo de planteamientos públicos en discursos y artículos le valió su destitución de la Dirección del Instituto de Segunda Enseñanza y su persecución por las autoridades y vigilancia continua. Advierte Alcorta que en ese periodo "le robaban sus documentos, abrían sus cartas y difamaban de él".
González Alcorta confiesa posteriormente que su cólera fue mayor cuando se Ie comunica que la acusación que pesa sobre él, es por su participación en una conspiración anexionista y exclama que "la patria tiene bastante desgracia entredicha ya por el Apéndice Constituciona l".
Tres meses antes, en un articulo suyo titulado "AIto a la Reelección- Peguen pero escuchen!", se había enfrentado al Presidente de la República protestando además por su destitución como Director del Instituto por "loco agitador e incapacitado para la enseñanza" según el entonces ministro de Educación Mario García Kohly, cuando lo cierto era que se le sancionaba de ese modo por un folleto suyo donde acusaba de asesinos frustrados, a los que atacaron al valeroso General del Ejército de liberación, el sanjuanero Pino Guerra, que es quien alude cuando firma con el seudónimo de Pino Paz.
En más de una oportunidad expresaría Alcorta que "todos los cubanos miran con horror otra intervención norteamericana" y ante la masacre del pueblo cubano, ante el hambre y la miseria, ante la explotación en fin, una frase lo haría conocido: "¿Se fue Weyler?".
Otro de sus discursos remataba con esta pregunta: "¿República?... Sin ciudadanos?". Y otro, cargado de mayor espíritu crítico y rebeldía concluía: "República o matadero?. ¿Qué es esto?".
En varios folletos editados por González Alcorta y distribuidos entre la juventud pinareña, se mantenía encendida la llama del patriotismo y de la actitud cívica y moral. Este hombre sembraba en el aula, en la tribuna y en sus escritos: "Para sostener sus ideales hay que llevar la partida de defunción en el bolsillo", exclamaba en otra oportunidad.
Por su verticalidad y principios, por su ética y honestidad, tres países solicitaron su apoyo ante diversas gestiones desde esta ciudad; y uno, México, lo nombró vicecónsul; figuras como Emeterio Santovenia y Adolfo Dollero lo consideraron maestro y precursor, este último le solicitó que revisara su capítulo dedicado a la provincia de Pinar del Río antes de publicar su obra. Lo conocieron y admiraron Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras... escribió numerosos poemas no recogidos en libro aún y dos importantes textos: "Datos para la Historia de Vueltabajo" libro publicado en 1902 y " Vueltabajo Intelectual y Mambí" en 1912; entre los folletos más importantes se encontraban " Nociones de Lógica y Ética", "¿Qué pasa en Cuba?", "¿Por qué crece la insurrección?", "Causas de la Guerra de Independencia" y "El Instituto de Segunda Enseñanza".
Su hijo, eminente profesor de Matemáticas, al abandonar esta ciudad poco después de 1923, fecha en que muere Alcorta, se lleva su biblioteca personal, tesoro bibliográfico pinareño que debiera regresar.
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