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ALBERTO SÁNCHEZ MÉNDEZ

Entre la pléyade de figuras representativas de la Historia Pinareña, destaca la de un joven que en su trayectoria vital no trascendió los 22 años y sin embargo simbolizó el internacionalismo cubano en el marco de la Guerra Civil Española y el enfrentamiento al Falangismo. Para el gran poeta Pablo Neruda Alberto era el más alto ejemplo de la valentía latinoamericana que él hubiera conocido, su arrojo en el combate, le arrancó versos que lo retratan para siempre “como una flor sangrienta, como una flor de violentos pétalos”.

Pero, ¿quién fue Alberto Sánchez Méndez, más allá que ese “Capitán de 20 años, cubano, taciturno, fornido y de pequeña estatura...” que nos recuerda Neruda?

El Comandante de Brigada (cargo de General, que no se le otorgó, a pesar de dirigir en las batallas en que participó, más de tres mil hombres; por razones de edad, falta de escuelas militares y condición de extranjero), el Comandante Alberto, nació de padres pinareños y de manera circunstancial en el poblado habanero de El Gabriel. Su padre, Luis Sánchez, nacido en Santa Cruz de los Pinos, San Cristóbal y su madre, Zoila Méndez, de esta ciudad. Ya la familia había tenido un hijo (serían cuatro hermanos), cuando se le ofreció un contrato atractivo al fotógrafo ya reconocido que era Luis Sánchez y ello justificó su ausencia de esta ciudad por esa temporada durante la cual nació Alberto, el segundo hijo.

Regresarían a Pinar del Río antes de 1920, según recuerda el tercer hijo de esta familia, José Antonio Sánchez, entrevistado al respecto en los primeros años de la década del 70. Alberto había nacido el 26 de febrero de 1915. Otro entrevistado, amigo de la familia, señala en entrevista similar que Alberto vino a vivir con sus padres a la calle Colón #8 muy pequeño aún.

Vivían en ese lugar cuando nace el cuarto y último hijo y poco después fallece la madre. Luis tenía su estudio en la calle Martí, casi frente a La Marina, próximo al taller de tabaquería o Fábrica de tabacos Gispert; y más adelante, en esa misma calle, donde hoy existe el mismo, aún prestando ese servicio de fotografías y todavía se le recuerda como Estudios Sánchez; el más pequeño de sus hermanos pasa a ser criado por sus abuelos maternos y el mayor parte a realizar estudios, distanciándose de la familia a partir del segundo matrimonio de su padre.

Alberto crecerá entonces huérfano de madre, aunque solícitamente atendido por su madrastra, natural de Puerto Esperanza, de familia acomodada, lugar al cual iba en las vacaciones con su hermano Coco (José Antonio). Sus estudios primarios los desarrolló en la llamada “Escuela de Marañones” (hoy, secundaria básica Tomás Orlando Díaz).

A los quince años Albero sustituía como lector de tabaquería en la Fábrica Gispert al maestro revolucionario y comunista Eduardo Cantón, que tanto influyó en él prestándole libros y en continuadas charlas. El viejo tabaquero Julio Gutiérrez, entrevistado por Gustavo Perdomo, relató la emoción y el dolor con que el joven Alberto, cuando leyó a los tabaqueros, en octubre de 1930, la reseña de la caída de Rafael Trejo, líder estudiantil asesinado por la policía machadista. Según cuenta Efrain Martínez Andreu en una síntesis biográfica, Alberto participaría en una manifestación estudiantil en protesta por ese asesinato que los jóvenes pinareños escenificarían en la calle Martí.

Las actividades revolucionarias aumentarían en Pinar del Río durante esa década, la presencia de Gabriel Barceló y otros líderes de la Izquierda Estudiantil Universitaria, encontró una plaza ya soliviantada por manifestaciones anteriores organizadas por Antonio Guiteras y la impronta de Mella desde 1923 y 1924, era la cuna además del ya conocido líder del movimiento Ramiro Valdés Dausá. De ese ambiente arranca el movimiento insurreccionalista contra Machado, el cual desembocó en el Alzamiento de Río Verde, cuyo expositor mayor como revolucionario fue Antonio Guiteras Holmes, movimiento insurreccionalista que, aunque liderado en algunos lugares por oportunistas que le dieron un sello de “componenda”, aglutinó, en sus ansias de libertad a numerosos patriotas y tuvo, para este municipio un saldo de más de una veintena de mártires, entre los cuales pueden contarse los caídos en el combate de Ceja del Negro, donde, el 12 de agosto de 1931, en la misma zona en que Maceo condujo a los mambises a la más cruenta y victoriosa batalla de todas las desarrolladas contra la metrópoli española por la independencia de la Isla, un grupo de jóvenes escenificaron desigual combate contra soldados de la tiranía machadista.

Ese fue el primer combate en que participaría Alberto Sánchez Méndez. Había cumplido ya los 16 años, pero su rostro y figura no acusaba esa edad, tuvo que mostrar su coraje ante la oposición de muchos participantes y ante el pretexto de que no había armas para él respondió que tomaría las del primer caído en la batalla; y ante esa respuesta tan valiente, no pudieron impedir que se alistara y participara ese día en que cayeron 17 pinareños. Entre los numerosos prisioneros se encontraba Alberto, el cual escapa por la argucia de su padre, el cual fue contratado por un oficial para que fotografiara a los detenidos y ya realizando esa labor esperó se retirara dicho oficial y salió con su hijo quien le cargaba el trípode y las cámaras, al identificar el nuevo oficial a Alberto como hijo de Luis “comprendió” que había ido a ayudar a su padre en la misión encomendada por su superior... la juventud de Alberto contribuyó a que tuviera la aprobación de los demás prisioneros y quizá del propio Oficial de Guardia, para que evadiera exitosamente esa difícil situación.

No conozco los detalles acerca del primer encuentro de Alberto con Antonio Guiteras, quien fue un guía para él. No parece ser que se hayan frecuentado en Pinar del Río pues desde 1926 Guiteras está en la Universidad, pero, seguramente se encontraron aquí pues ya Guiteras era muy popular por sus actividades revolucionarias y profesionales y luego del Alzamiento de Río Verde en el cual se destacó con las armas en la mano al tomar el poblado de San Luis, en la provincia oriental y su trascendencia en la Universidad, era muy seguido por la juventud. Guiteras se convirtió en un modelo a imitar para Alberto, desde que se encontró con él, lo cual debió haber sido poco después de octubre de 1931, ya a partir de ese momento Alberto, por sus diversas actividades contra el gobierno de Machado surge persecuciones y es encarcelado en dos oportunidades, su hermano recuerda cuando tiene que ir acompañando a su padre al vivac para rescatarlo mediante presiones de amigos de su padre. Así fue hasta la caída de Machado.

En ese período, Guiteras se convierte en la figura más radical del gobierno al cual pertenece y desde allí encabeza una política progresista y antimperialista. Entre otras medidas como Secretario de Estado o Gobernación interviene la compañía de electricidad y se gana por ello el odio de los yanquis que llegan en su prepotencia a situar barcos de guerra frente a las costas cubanas y de manera interna inspiran la confabulación de los cipayos que como Fulgencio Batista se oponen a estas medidas populares y ambicionan el poder. Esta figura tristemente célebre había entrado en la escena política desde el 4 de septiembre de 1933, en la llamada “Revolución de los Sargentos”.

Entre los instrumentos creados por Guiteras en su labor revolucionaria, además de la Joven Cuba, se encuentra la Policía Técnica, en la cual situó a los hombres de su mayor confianza; y entre ellos al joven de 18 años Alberto Sánchez Méndez. Alberto, fue escogido para formar parte de este cuerpo militar como otros muchos, pero, en la práctica, pertenecía al Estado Mayor de Antonio Guiteras. Guiteras lo convoca a cada acción más riesgosa y a partir de decretar que sólo estaba el camino de las armas, Alberto es quien lo representa en la organización T.N.T. desde su fundación e ingresa también en la Joven Cuba. Por eso nada de extraño tiene la participación de Alberto en el combate del Hotel Nacional, o en las acciones comando de ajusticiamiento de traidores y personeros de la dictadura que ensaya Batista durante el mandato de Mendieta; y nada de extraño tiene su participación en el combate del Morrillo en mayo de 1935 cuando cae combatiendo Antonio Guiteras y Alberto, uno de los pocos que lograron romper el cerco, escapa milagrosamente a la persecución y luego de muchos avatares parte de la Isla.

De La Habana, a Santiago de Cuba, de ésta a Panamá, luego a Honduras, de allí a El Salvador y de éste a Méjico, no tuvo descanso alguno, pues los gobiernos centroamericanos respondiendo a solicitud de Batista lo perseguían y acosaban. Gracias a la intervención de Lázaro Cárdenas, presidente mejicano, pudo salvar su vida. Regresa a Cuba, con la intención de reagrupar las fuerzas seguidoras de Guiteras, pero tan pronto desembarca es detectado y perseguido por los órganos represivos como agente peligroso y logra escapar milagrosamente una vez más, esta vez hacia Estados Unidos.

De Estados Unidos parte hacia España y llega a Madrid en marzo de 1936. Allí ya estaban muchos de sus compañeros de lucha, ha triunfado el Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero. Y Alberto Sánchez Méndez, el joven pinareño – cita en su trabajo Efraín Martínez Andreu – “que recibió de Antonio Guiteras el impulso revolucionario y lo acompañó en la que habría de ser su última batalla en El Morrillo, al cambiar su ubicación geográfica, no hacía más que cambiar de trinchera”. Así lo había escrito Carlos Rafael Rodríguez.

El 18 de julio de 1936 se produjo el levantamiento fascista (falangista) de los militares españoles con la complicidad de Hitler y Mussolini y el aplauso del mundo capitalista. El Cuartel de La Montaña, fue el foco más importante de la rebelión fascista en Madrid. La gavilla de bandidos dirigidos por el General Fanjul había permitido a los falangistas y demás elementos antipopulares entrar al cuartel para reforzar la defensa del mismo, mientras encerraban en los calabozos a los militares que no quisieron empuñar las armas contra el pueblo. Fue entonces, el primer enfrentamiento armado en que participa en España Alberto junto al pueblo que dio el asalto al Cuartel de La Montaña, con extraordinario valor, orden y entusiasmo.

A veces se piensa, por el poema de Neruda o los discursos de La Pasionaria (Ibárruri) o los artículos de Pablo de la Torriente Brau, que fue en Brunete donde se hizo conocido nuestro Alberto; en realidad allí, en Brunete se hizo inmortal, pero ya era el héroe de otros muchos acontecimientos bélicos. Desde los primeros meses de la Guerra se había destacado, se había cubierto de gloria en muchos combates y sus compañeros y jefes, lo distinguían como el capitán adolescente y así lo describe maravillado Pablo de la Torriente Brau, ese año de 1936, en una de sus últimas crónicas, ( se publica el 25 de octubre, a tres meses de haber comenzado la Guerra ).

Luego del combate de Gascones, el 22 de septiembre de 1936, Alberto recibe el carné de militante del Partido Comunista Español. Alberto ya ha publicado sus primeros artículos desde la trinchera y era la voz del jefe y del soldado, del comunista y del luchador que más espacio ganaba por momentos en el corazón de los pueblos del mundo y de los intelectuales hermanados con la lucha del pueblo español contra el fascismo.

La figura de Alberto alcanzó una gran popularidad en España y fuera de ella en esos meses de combate; sus hazañas volaban de boca en boca en todo el ejército de la República; no había combatiente de las milicias españolas o internacionalistas que no conocieran al más joven de sus comandantes. Su nombre aparece en más de una decena de libros publicados sobre la Guerra Civil Española, Dolores Ibárruri, en su libro “El único camino” en la página 427 (cita Efraín) dice: “...el joven estudiante cubano Alberto Sánchez... nombre y vida heroica; ejemplo y lección para la juventud cubana”. Y en la Historia del Partido Comunista Español se menciona también como ejemplo de joven internacionalista que gana la militancia del Partido Comunista.

Alberto Sánchez Mémdez cae en una de las más importantes batallas de la Guerra Española, el después General Soviético Rodimtsev cuenta en su libro “Bajo el cielo de España”: “Ya en los últimos días cayó el General Pando, Jefe de la 9 Brigada, Alberto Sánchez tomó el mando bajo el fragor de la batalla. La aviación enemiga dominaba el aire por completo...”. Alberto había sido herido ya el día de su combate final, pero se negó a retirarse y como siempre, al frente de sus hombres, en su trinchera, murió a consecuencia de una bomba enemiga que estalló muy cerca de él; era el 25 de julio de 1937. Luna, su amada, con quien se había casado en campaña durante la Guerra, también fue herida en esa oportunidad mientras disparaba su ametralladora.

Cinco años después, en 1942, Neruda, en La Habana, leería uno de sus poemas en que dice:

“Allí yace para siempre un nombre que entre todos destaco...
...Y allí cae, y allí su mujer la comandante Luna
defiende al atardecer con su ametralladora el sitio donde reposa su amado,
defiende el nombre y la sangre del héroe desaparecido...
... Alabad otro héroe vuestro...
... Recordad al que duerme en Brunete, en España,
Duerme para que vosotros estéis despiertos, para que la tierra no duerma...
Y para que sobre sus laureles ultrajados en la tumba lejana un día se oiga el paso vuestro, vuestro canto, mi canto,
Nuestro canto, el único, el canto de la Libertad y la Victoria,
Que cantaremos llorando un poco, sonriendo un poco, junto a la tumba de nuestros valientes hermanos...!

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