XXX Salón 20 de Octubre.

0
40

Tecnología, espacio y tiempo en el Arte de hoy.

Los adelantos tecnológicos y sus múltiples usos comunicacionales, hacia finales del siglo XX y lo que va del XXI, han supuesto cambios radicales en la percepción de la realidad. Desde las mediaciones para ciertos entendimientos y las primeras segmentaciones de esa realidad a través de versiones que la fueron sustituyendo, hasta el inminente peligro que nos acecha hoy: la desaparición de los múltiples nexos con esa realidad, al punto de disminuir nuestras capacidades de apreciación y a largo plazo, de razonamiento y concientización. Instantaneidad, tiempo, espacio, memoria, identidad… son términos claves en las investigaciones sobre las dinámicas –reales y virtuales- de hoy, puesto que influyen determinantemente en los modos de comunicarnos, relacionarnos y proyectarnos socialmente.

La invitación para dialogar teórica y creativamente en este XXX Salón 20 de Octubre ha sido precisamente la percepción actual que desde el arte se tiene sobre espacio y tiempo, dados los condicionamientos que han propiciado los crecientes adelantos tecnológicos. Trece artistas conforman la muestra. Pintura, fotografía, experimentos gráficos, técnicas mixtas, objetos esculturados e instalación, figuran como parte de los medios y lenguajes empleados para discursar. Algunas obras aluden directamente a realidades o problemáticas surgidas con las nuevas circunstancias, que influyen directamente en la generación de contenidos a escala local y global, apuntando sobre lo cuestionable de muchos de estos estilos de circulación de información y su poder para alterar fuentes y percepciones en receptores y consumidores. Abel Morejón –Selfie -, nos presenta una de las cada vez más populares y controversiales fórmulas de retrato, autorretrato e introducción social colectiva. Yasser Curbelo –The big project-, que desde hace tiempo viene explorando las maneras contemporáneas de reproducir estados y disertaciones, nos ofrece claros modos de habitar y fecundar mentes, a partir de sus acostumbradas figuras dramáticas en escenarios entre la ciencia ficción y la más llana cotidianidad. Juan Manuel Menéndez –El generador-, cuyo solitario explorador suele reseñar, entre metáforas y humor, algunas de nuestras anécdotas, circunstancias sociales y destellos de substancialidad; nos ofrece un simbólico, ambiguo y paradójico entorno de emisión, transmisión y generación de datos. Otras obras insisten en la vorágine desmedida del espíritu de estos tiempos, que parece no encontrar desaceleración, trayendo consigo no solo dinámicas resolutivas, sino confusión de discursos, visiones y estados. Miguel Ángel Couret –Ya tienen silla, voy abajo-, nos brinda un enfoque desde el que el fragmento juega un papel crucial en materia de ordenamientos, reordenamientos y decisiones de conservación o desestimación.  Nelo -De la Serie Ciudad -, vuelve con toda su carga expresiva a conducirnos por sus laberínticos y frenéticos circuitos, en los que –como en era contemporánea- plenos de alas de ¨nitrógeno¨, podemos encontrar tanto vuelos de revelación como de disolución. Michel GMG -De la Serie Lo que dice mi abuela -, sigue explorando el imaginario colectivo, y si en algunos momentos lo ha propiciado desde la referencialidad épica y las búsquedas de nexos y sentidos en los entornos; en otros momentos desde la consciencia, autoconsciencia y participación consciente, desde lo individual y colectivo; ahora, con una gran dosis de síntesis, humor y lúdica ironía, se remite a la poderosa, legendaria y simbólica herencia del refranero familiar, popular, anónimo y universal. Desde miradas puntuales, algunos artistas vuelven sobre las potencialidades de los modos de actuación y percepción en la sociedad contemporánea, el hombre y sus fundamentos, prejuicios y elaboración de contextos para disímiles propósitos. José Luis Lorenzo –La boda-, nos muestra renovadas transfiguraciones, en las que los simulacros y orquestaciones parecen haber conseguido el establecimiento de ciertos paradigmas antes necesitados de subterfugios para subsistir. Víctor Manuel Guerra Arteaga –Enfrentamiento -, desde sus captaciones de ingenuidad y purezas, nos propone toda una metáfora de la ambigüedad, las apariencias y las finas líneas entre opuestos, contrarios y extremos. Lázaro Prieto –Lagarto-, vuelve sobre temas imperiosos de insistencia –discriminación, raza, etnia, género, violencia, herencias culturales…-, cuyo espíritu de representación, aunque libre de aparecer en los infinitos medios y redes, se diluye como cualquier otro tema, frente a las estrategias actuales de desmemorización. Y finalmente, la instalación y el objeto esculturado juegan un papel crucial en la concepción de ambientes en esta muestra, no solo por el ancestral poder evocador de la tridimensionalidad, sino por las potencialidades que la tecnología ha concedido a nuestra percepción virtual de dicha realidad y la comunión de ambas. Maikel Morejón –De la Serie ¨Lluvia de los ´70¨-, despierta epopeyas reales y ficticias, que provocaron batallas, sacrificios y episodios claves en la historia de los pueblos, sumando todo el peso, el dolor, la gloria y la flexibilidad que puede anidar en los resúmenes de tales sucesos y leyendas. Pedro Juan González –Paquete 1. Transfusión-, nos habla de pulidos sistemas y veladas seducciones, de inconscientes dependencias y mecanismos de intervención de constante presencia. Enrique Rosell –El Terral-, se centra en lo precioso de esta o cualquier otra contienda universal… en el futuro, en la sabia humana; en la delicadeza, firmeza, sacrificio y convicción de abrazar, sostener y encumbrar lo imprescindible. Mientras que Ernesto Figueroa –Where fantasy and dreams come true-, nos brinda la posibilidad de otro viaje, a través de una de sus fantásticas maquinarias, que aunque reestructurada de pasado, con todo el espíritu presente, ofrece ilimitadas posibilidades de aterrizar en cualquier sitio futuro.

Percepción y realidad se vuelven frágiles en la contemporaneidad. Incluso el ojo entrenado experimenta constantes paradojas. Y aunque la creación artística termina siendo otro de los signos de este tiempo de imparables bombardeos ideológicos, sigue resultando también un valioso refugio de alternativas.

Yania Collazo González octubre 2019

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here